Concours Mondial de Bruxelles - News - Dégustation et classement des vins

David Chow – CEO de Altavis “En China, una medalla es muy eficaz”

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David_Chow (lo-res)David es parisino. Franco-chino, llegó al vino por pura casualidad. Realizó estudios de finanzas y empresariales: HEC y Sciences-Po en París. Su impresionante curriculum lo acercó a grandes grupos franceses e internacionales: Procter, Loréal, Pernod Ricard que lo condujeron hacia China donde ha dirigido entre otras experiencias la filial china de Pernod Ricard durante 21 años y ha lanzado al mercado, marcas como ‘Dragon Seal’ y ‘Jacob’s Creek’.

Altavis Fine Wines es una empresa especializada en la restauración, hotelería y tiendas de vinos. Cuenta también con algunos compradores privados de alta gama. Altavis Fine Wines propone un portafolio impresionante de marcas francesas e internacionales entre las cuales se encuentran ‘grand crus’ de Burdeos, casas de Borgoña y un abanico completo de vinos del mundo (Italia, España, Alemania, Estados Unidos y América del Sur).

 

CMB: Sin duda, China está de moda. ¡Todo el mundo habla y sueña con China! Su doble cultura y su experiencia, lo convierten en un observador privilegiado - ¿Cuál es su punto de vista?

“China se forma poco a poco a la cultura del vino. Durante los años 80, fue un verdadero desierto vinícola. Yo diría que hoy en día, China está fascinada por Francia. Los vinos franceses han sido pioneros en China y han beneficiado de la buena imagen y de la fuerte presencia de los ‘cognacs’. Lo ‘hecho en Francia’ impulsa la venta, y sobre todo lo originario de Burdeos que es para muchos chinos, sinónimo de Francia. El origen beneficia del prestigio de los ‘grands crus’ que impacta las ventas de todos los vinos que reivindican este origen.

El mercado chino es todavía atípico: existe una fuerte demanda de vinos Premium, las categorías medias afrontan grandes dificultades mientras que los vinos entrada de gama se compran a precios muy bajos. En este sentido, es todavía un mercado inmaduro. El crecimiento está ligado a la emergente clase media de tipo ‘nuevo rico’ que compra sobre todo etiquetas.”

 

El volcán islandés le impidió participar en el último Concours Mondial pero este año, usted vendrá a catar con nosotros en Luxemburgo: ¿Qué consejos le daría a una bodega que pretende abrir o consolidar estos mercados?

“China es de una gran diversidad: existen zonas de sofisticación extrema en las grandes aglomeraciones como Pekín, Shanghái y Cantón. Estas son ciudades más occidentalizadas donde el vino goza de un entusiasmo muy dinámico acompañado aún de mucha ignorancia.

Aquí, la medalla es extremadamente eficaz. El mercado está fragmentado. La etiqueta hace vender. El consumidor necesita una guía y la medalla tiene un efecto multiplicador innegable. Es una garantía para vender más fácilmente en este mercado. El consumidor necesita aferrarse a algo: además del origen, la medalla en ese sentido es una garantía tranquilizadora.

Un último elemento que tiene su importancia para abordar el mercado chino es el gusto. Los chinos no son necesariamente aficionados a los ‘grandes éxitos’ internacionales: si los anglosajones prefieren las notas de madera marcadas, los vinos vivos y tánicos, para los chinos estas características son prohibitivas. Prefieren vinos potentes, eso es verdad, pero más redondos: ¡sin taninos y no se deben excluir los azúcares residuales!”

 

China: ¿Una moda o una tendencia de fondo?

“Estoy convencido de que la tendencia es irreversible y sostenible. No nos engañemos: esta nueva clase media china quiere salir también del aburrido ‘metro, trabajo, dormir’ y el vino está concebido aquí como un ritual sofisticado, occidental y culto que permite reunirse para pasar un buen momento. Este anhelo de individualismo y de hedonismo son tendencias de fondo de la sociología china que juega a favor del vino en este país”

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