Sauvignon blanc 2011: el Sauvignon blanc de moda pero ¿hasta cuándo? |
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Marketing: el Sauvignon blanc de moda pero ¿hasta cuándo?
Cambiando completamente de registro, el Concours Mondial du Sauvignon fue la ocasión de animar una mesa redonda con los profesionales presentes, acerca de las tendencias del mercado de esta variedad de moda. ¿Oportunidades o desafíos? Si actualmente el Sauvignon domina el mercado de los vinos blancos, no siempre fue así. Para otras variedades todo fue viento en popa en alguna época pero luego experimentaron la desafección del consumidor. ¿Qué estrategia elegir en tiempos de vacas gordas y cómo anticiparse a los inevitables altibajos del mercado? Una oportunidad perfecta para el presidente de la ODG Bordeaux, Bordeaux Superior, Bernard Farges de recordar que la iniciativa del Concours nace de una triple ambición tanto técnica, ‘degustativa’ como de marketing. Esta mesa redonda fue moderada por David Cobbold, el periodista británico de la radio francesa BFM quien en su introducción recordó que el consumidor, aquel gracias a quien viven los productores de vino, es insaciable, cambiante y complejo. ¿De qué calidad estamos hablando, para quién y en función de qué nivel de precios? Y en el fondo: ¿cuál es la utilidad de un concurso para una variedad que según dicen se vende sola?
El porqué de la competición
Para Paul White, periodista estadounidense radicado en Nueva Zelanda, no se debe olvidar que todo esta cambiando rápidamente: los productores deben esforzarse hacia la excelencia, mejorar sus conocimientos para hacer frente a los cambios y sobre todo no confiarse en las modas – el sauvignon podría enfrentarse a la misma suerte que han conocido otras variedades que han sido aclamadas para luego terminar por cansar al consumidor. El sauvignon blanco puede ser reemplazado en el corazón del consumidor por otra variedad.
Del mismo parecer es Alain Limmer, consultante y antiguamente productor en Nueva Zelanda – la moda hacia una variedad provoca el aumento de su producción y la disminución de su calidad media. Se debe ser vigilante en ese aspecto. Existe una tensión natural entre estos dos conceptos: producir vino contra producir fidelidad en el consumidor. Esta vigilancia debe dar lugar a una competición específica para esta variedad. Para Constantin Crotoriou, profesor de enología en Rumania, el Sauvignon esta protegido por una fuerte tipicidad, aromas específicos que lo hacen único e inimitable. Por lo tanto un concurso tiene toda su legitimidad para reunir los sauvignons del mundo. Yves Paquier, periodista especializado suizo recuerda que en su país, el sauvignon es un recién llegado en el paisaje vitícola. Hay por lo tanto un gran interés por el Concours Mondial du Sauvignon pues esta competición permite el posicionamiento de los recién llegados suizos en el panorama internacional. La competición juega un papel importante de benchmark (David Cobbold), y permite evaluar una producción con relación a la competencia. Finalmente según la periodista Florence Varaine de Burdeos, “este concurso es también la oportunidad de descubrir la riqueza y diversidad de esta variedad que muestra numerosas facetas dependiendo del ‘terroir’ y país donde ha podido implantarse. Este concurso es además de una competición un vector de conocimientos – realiza un trabajo didáctico relativo a los vinos blancos en Francia y en el mundo”. Variedad y origen: ¿la reconciliación? Variedad de gran tipicidad, que imprime una fuerte marca local, el tema de la comunicación alrededor de estos vinos es primordial. El concurso está organizado en Burdeos, una región de fuerte identidad vitícola: ¿cómo presentar y hablar de estos vinos? ¿Sauvignons blancs o Burdeos blancos? Para Christophe Olivier, enólogo de Burdeos, este tema es un pretexto para ampliar la problemática a otras regiones de producción. El éxito de una variedad conlleva a su propagación – como fue el caso del chardonnay – pero el sauvignon es menos tolerante y adaptable que este último: se distingue por el lugar de producción. La pregunta es ¿si el origen es más importante que la misma variedad? Hoy en día, el sauvignon tiene mucha más notoriedad que cualquier región de producción: pero eso puede evolucionar y llegar a ser peligroso si sólo se comunica acerca de la variedad. En esta misma línea, Thomas le Gris de la Salle hace referencia a la experiencia personal de su bodega familiar y afirma que se debe comunicar en ambos niveles – la variedad y el origen. Añadir el nombre de la variedad en la etiqueta permite aumentar significativamente la venta de los vinos blancos en los mercados de exportación. Burdeos no posee una imagen de vino blanco, y esta es una manera de proponer una alternativa a los sauvignons más reconocidos, siempre con el apoyo de la marca colectiva ‘Bordeaux’ mundialmente conocida y valorada. Baudouin Havaux, presidente de Vinopres y del Concours Mondial de Bruxelles – coorganizador del Concours Mondial du Sauvignon con la ODG de Bordeaux – afirma que en lo que se refiere al mercado belga, el vino se asocia al plato que lo acompaña lo que va a favor de una comunicación enfocada en la ‘variedad’. Alain Limmer recuerda sin embargo que la comunicación acerca de la variedad tiende a convertir el vino en un asunto más genérico mientras que hablar sólo de la procedencia añade valor y permite mantener los precios cuando la competencia se intensifica. Y Paul White, concluye que el sauvignon blanc se percibe como una variedad de países fríos y que su paso por la barrica conlleva a menudo a confundirlo con el chardonnay. Esta imagen no encaja con la imagen que nos hacemos de Burdeos: vinos tintos criados en barrica. Esta es una dificultad para comunicar con el consumidor haciendo exclusivamente referencia al origen de Burdeos. Los mercados no se asemejan y en el caso de Alemania, Walter Eberenz explica que el hecho de poner en relieve la variedad es gratificante en sí pues en Alemania la variedad es sinónimo de calidad (todo lo contrario de los ensamblajes). Sin embargo, la imagen de Bordeaux está bien marcada por los tintos… un verdadero trabajo de educación es necesario en este mercado con el fin de explicar y dar a conocer los vinos blancos de Burdeos procedentes del sauvignon blanc. Xavier Leclerc, comprador para Auchan (Alcampo), afirma en lo que le concierne: “tenemos todos la misma ambición, vender más vinos y más sauvignon. Pero no hay que olvidar que el cliente compra su vino en tres segundos y que tres segundos son necesarios para decidir si el vino gusta o no. Mi profesión se encuentra a la frontera entre los productores y el consumidor… Las tendencias de consumo evolucionan: antes se buscaba la concentración y la barrica; ahora se busca la frescura. El consumidor puede cambiar de objetivo: se debe anticipar estos cambios y hacer un seguimiento de estas decisiones. Un concurso como el Concours Mondial du Sauvignon es indispensable ya que el consumidor necesita consejos a la hora de decidir. Hay que resaltar la doble identidad: origen y variedad y proponer maridajes entre alimentos y vinos”. Para Yves Paquier, columnista suizo, el consumidor es cada vez más culto y el efecto de la “etiqueta prestigiosa” tiende a atenuarse en beneficio del aspecto descubrimiento cada vez más valorado. Pero la información acerca de la variedad es más importante a su parecer que la información sobre el origen. Sauvignon blanc: ¿una moda o un cambio profundo y duradero del gusto del público?
Xavier Leclerc explica que el vino blanco tiende a remplazar los aperitivos tradicionales en Francia – el sauvignon se beneficia plenamente de esta tendencia y está de moda: más fresco, más ‘divertido’, conservando elegancia y fruto. Es una alternativa al chardonnay, además es elegante, ligero y simpático.
Yves Paquier confirma: la evolución del gusto es evidente y el consumidor pide contraste de carácter, rechaza los gustos neutros… En este contexto el sauvignon está de moda… Incluso el queso se marida cada vez más con sauvignons. Finalmente Paul White explica que el aumento de la diversidad y la evolución de los gustos ilustran también la evolución de la vitivinicultura entre viejo y nuevo mundo. Asistimos a una especie de fusión/reconciliación: los Cahors se venden ahora como malbecs – una variedad que se ha hecho famosa gracias a Argentina. Los países del nuevo mundo crean sus ‘terroirs’ en sub zonas y valles mientra que la vieja Europa debate sobre las variedades. Una tendencia que confirma la producción – Thomas le Gris de la Salle: “asistimos innegablemente a la homogenización de las filosofías de producción en el nuevo y viejo mundo”. Bernard Vincent, iniciador y padre espiritual del Concours interviene entonces para recordar que el sauvignon es un revelador de ‘terroirs’ como lo enseña y defiende D. Dubourdieu y es ahora el líder antes que el chardonnay – el sauvignon transmite una imagen construida con base en la diversidad, la juventud y la gran personalidad: “mi idea con este concurso es generar un movimiento colectivo alrededor de esta variedad, una reflexión global”. Una competición como el Concours Mondial du Sauvignon es un buen medio de ilustrar un retrato del sector cada año y evidenciar los cambios y las tendencias. Una conclusión que retoma Xavier Leclerc (Auchan) quien recuerda que una medalla en un concurso representa ver multiplicadas las ventas ¡por 15 o 20 en tienda! Mientras que 80/85% de los vinos son vendidos en grandes superficies – hace falta que alguien valide la compra para el consumidor a menudo mal informado. “Una medalla ofrece garantía y seguridad al consumidor a la hora de su elección que no dura ¡más de 3 segundos!” |






